Cómo escribir un memo de decisión
Un memo de decisión es, en el fondo, poner por escrito y en orden lo que cualquier persona sensata querría saber antes de decidir: qué se decide, entre qué opciones, con qué criterios, qué dice la evidencia y cuánto vale, qué recomiendas, sobre qué supuestos te apoyas y con cuánta certeza. Siete piezas. Y una regla que lo cambia todo: la recomendación va al principio.
Este formato no lo inventamos nosotros, y conviene decirlo. Viene de dos lugares distintos que terminaron en el mismo sitio. Por un lado, el análisis de decisiones, la disciplina que Ronald Howard fundó en Stanford a mediados de los sesenta y que introdujo la costumbre de tratar la incertidumbre con probabilidades, en vez de esconderla1. Por el otro, una decisión muy práctica de Amazon: en 2004 desterraron las presentaciones de diapositivas de las reuniones importantes y las reemplazaron por un memo escrito, porque una lista de viñetas deja pasar los agujeros del razonamiento sin que nadie los note2. Un buen memo toma lo mejor de ambos: el rigor del primero y la honestidad de la prosa continua del segundo.
Las siete piezas
| # | Pieza | Qué responde |
|---|---|---|
| 1 | La decisión | ¿Qué se está decidiendo, exactamente? Mejor en forma de pregunta. |
| 2 | Opciones | ¿Entre qué caminos reales se elige? Que no puedan hacerse a la vez. |
| 3 | Criterios | ¿Qué se quiere lograr y qué no se puede negociar? |
| 4 | Evidencia ponderada | ¿Qué datos hay y cuánto confías en cada uno? |
| 5 | Recomendación | La opción preferida con su puntaje, y el orden de las demás. |
| 6 | Supuestos y riesgos | Sobre qué se apoya, y qué la haría cambiar. |
| 7 | Certeza | Cuánta hay, sin maquillarla. |
Empieza por el final
Cuesta hacerlo, porque uno quiere mostrar el trabajo. Pero quien va a leer el memo necesita saber a dónde vas antes de acompañarte en el cómo llegaste. Así que la primera línea es la recomendación, tal cual: «Recomendamos mantener el equipo y consolidar el ajuste con el mercado. Puntaje 0.82, confianza 78%». Los porqués vienen después, y para eso está el resto del documento. Como efecto secundario, un memo que abre con su conclusión se cita mejor (lo haga una persona apurada o un motor de búsqueda con IA) porque la frase importante está arriba y sola.
Un ejemplo, para que se vea
La decisión: ¿contratamos a tres personas ahora o estiramos la caja seis meses más?
Recomendación: estirar la caja (0.82). Contratar ahora queda tercero (0.31).
Por qué: con la retención por debajo de donde la queremos, sumar gente acelera el gasto sin mover la única métrica que condiciona la próxima ronda.
Supuestos: que la retención no mejora sola este trimestre. Riesgo: que se nos escape un candidato que vale la pena. Certeza: 78%, moderada, porque la evidencia de retención todavía es parcial.
Los tres que lo arruinan
Casi todos los memos flojos fallan por lo mismo. El primero es la confianza sin respaldo: sonar seguro sobre datos que no dan para tanto. Es la forma más rápida de perder credibilidad, y por eso la certeza que declaras tiene que estar atada a la calidad de la evidencia, no a tu estado de ánimo. El segundo son las opciones que en realidad no compiten: si dos caminos pueden recorrerse a la vez, no son opciones, son tareas. Y el tercero, el más humano, son los supuestos que uno prefiere no escribir. Lo que callas te lo preguntan en la reunión, y la respuesta improvisada casi nunca convence.
Cómo lo resuelve Verdika
Le cuentas el problema como se lo contarías a un socio, sin formatear nada. Verdika hace el trabajo pesado: formaliza la decisión, mira la evidencia que le diste y decide cuánto confiar en cada dato, ordena las opciones con su puntaje y su razón, y le pone nombre a los supuestos, a los riesgos y a la certeza. Lo que recibes es el memo terminado, listo para entregar. En minutos, no en una tarde.
Trae la decisión que vienes postergando.
Cuéntala con tus palabras. Del orden nos ocupamos nosotros.
Analizar mi decisiónPreguntas frecuentes
¿Cuánto debe medir un memo de decisión?
Una o dos páginas, con la recomendación al principio. Amazon usa seis páginas para decisiones grandes2; para una decisión concreta, con menos alcanza.
¿En qué se diferencia de un informe o una presentación?
Un informe cuenta lo que pasa; una presentación puede esconder vacíos entre viñetas. El memo obliga a escribir el razonamiento completo, con su evidencia, sus supuestos y su grado de certeza. Se puede leer, discutir y volver a él meses después.
Referencias
- Ronald A. Howard, fundador del análisis de decisiones — Stanford, Management Science & Engineering: msande.stanford.edu/people/ronald-howard. Perfil biográfico en INFORMS: informs.org.
- El memo narrativo de Amazon (2004), contado por dos de sus ejecutivos en Working Backwards, de Colin Bryar y Bill Carr: ficha del libro.
También te puede servir: Contratar o estirar la caja · ¿Sirve ChatGPT para decidir?